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Estudiar sin una meta es como correr en una pista sin línea de llegada. Tener una meta te mantendrá orientado y te hará más suave la transición al mundo laboral. ¿Cómo pueden los jóvenes trazar metas realistas?

El joven podrías preguntarse: “¿Cómo pienso ganarme la vida?”. En vez de dejar la respuesta para más adelante, siempre será bueno hacer planes con anticipación.

¿Por qué? Podemos colocar el siguiente ejemplo: si quisieras irte de viaje, primero tendrías que saber a qué lugar te gustaría ir; luego buscarías un mapa con el fin de elegir la ruta más conveniente.

 Se puede seguir un plan de acción similar en los estudios. El joven debería determinar  primero a qué quieres dedicarse y después elige los cursos que te permitan llegar a tu destino.

Hay muchos jóvenes están tan empeñados en trabajar únicamente en aquello por lo que sienten verdadera pasión —como la música⁠— que la simple idea de emplearse en algo diferente les resulta intolerable.

¿Qué sería mejor? Muchos cerrajeros de experiencia cuentan que desde muy jóvenes tenían la idea de aprender el oficio porque tenían curiosidad que fue debidamente orientada por los padres.

El joven podría evaluar cuáles son sus habilidades. Podría plantearse las siguientes preguntas ¿Te gustan los trabajos que implican servir a los demás? ¿Eres bueno para la mecánica?, ¿los números?, ¿las finanzas?, ¿reparando cosas?

Un examen a uno mismo puede ayudar

Los jóvenes podrían considerar sus opciones. ¿Qué oficios se adaptan mejor a tus habilidades? Baraja diversas opciones en lugar de obsesionarte con el trabajo de tus sueños. Y piensa en términos prácticos.

 Por ejemplo: un joven podría ayudar a su hijo a razonar sobre estas preguntas ¿Tendrás que endeudarte más allá de tus posibilidades para recibir la capacitación que necesitas?, ¿encontrarás trabajo en la profesión que deseas estudiar en caso de que te mudes?

Aquí podrían los hijos analizar las  qué oportunidades existen. Cuando sepan a qué quieres dedicarse seria bueno investigar qué demanda tiene ese tipo de trabajo en el mercado local.

¿Hay posibles empleadores? ¿Existen plazas de aprendiz? ¿Puedes matricularte en cursos vocacionales? Una sugerencia seria la de asesorarse con sus padres, profesores y amigos adultos e investigar en los periódicos y en Internet.

Tener una meta le dará sentido de dirección y propósito a la educación

¿Por qué no comenzar a pensar en esas metas desde temprano? Reflexionar sobre los consejos que se han mencionado una buena ayuda pudiera ser poner por escrito las metas y habla de ellas con los padres y orientadores vocacionales.

La educación en sus etapas iniciales  es una época emocionante y feliz si se tienen claros los objetivos que se quieren lograr en el futuro a corto, mediano y largo plazo, cuando tenemos esa costumbre podemos beneficiarnos muchísimo.

Los padres que sin sabios se esfuerzan por ayudar a sus hijos en toda esta etapa de aprendizaje, esta puede pasar muy pronto y por eso lo que se haga de manera positivo durante la juventud, puede influir para toda una vida.