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El sueño no sólo es crítico en el funcionamiento de todos los sistemas del cuerpo, los científicos han encontrado una clara correlación entre nuestra capacidad de aprender y procesar los recuerdos, y nuestros hábitos de sueño.

Los estudios demuestran que dormir poco puede contribuir a muchos problemas de salud física y mental, como la escasa capacidad de aprendizaje, la depresión, la presión arterial alta y las enfermedades.

Para muchos padres, asegurarse de que sus hijos duerman lo suficiente puede resultar estresante. A continuación, te explicamos por qué es tan importante que duerman lo que necesitan.

Por qué dormir bien es vital para el éxito escolar

¿Cómo afecta el sueño al aprendizaje?

Para todos nosotros, la memoria y el aprendizaje se consolidan durante el sueño.  En el caso de los adolescentes, esto ocurre sobre todo durante el sueño REM, que es una fase del ciclo de sueño que se produce después del sueño profundo. 

En épocas de mucha presión, como los exámenes, los estudiantes suelen tener la tentación de estudiar toda la noche antes de la evaluación.

Desgraciadamente, esto suele ser contraproducente, porque con menos horas para llegar a la fase REM, el cerebro del adolescente no tiene tiempo suficiente para asentar lo que ha estudiado la noche anterior.

Aunque el viejo consejo es que es importante dormir bien antes de un examen, los verdaderos beneficios se producen cuando los adolescentes duermen bien después de estudiar para el examen.

¿Cuántas horas de sueño necesitamos?

No existe un número mágico para saber exactamente cuánto necesitamos dormir, pero se suele sugerir entre 10 y 12 horas diarias durante la escuela primaria, y entre 8 y 10 horas al día para adolescentes en la escuela secundaria.

Durante la adolescencia, la melatonina (una hormona del sueño) se libera más tarde por la noche en comparación con los adultos. Debido a la liberación retardada de esta hormona, también se mantienen despiertos durante más tiempo, lo que hace que los adolescentes se vuelvan perezosos por la mañana.

Una rutina de sueño saludable, con tiempo suficiente para relajarse al final del día, es importante para asegurar que tu hijo duerma lo que su cerebro necesita para desarrollar y consolidar todo lo que ha aprendido ese día.

¿Qué ocurre si no duermen lo suficiente?

Entre el 35 y el 40% de los niños y adolescentes sufren algún tipo de privación de sueño durante su desarrollo. Y ya hemos dejado claro que la copia de llaves principal del aprendizaje radica en tener un sueño reparador.

Una falta de sueño de corta duración no suele ser motivo de preocupación: lo más preocupante es la privación de sueño, es decir, un periodo de tiempo más largo en el que no se duerme las horas necesarias para funcionar y aprender.

La falta de sueño tendrá todo tipo de efectos fisiológicos, emocionales y cognitivos adversos en los niños y, en particular, en los adolescentes. Entre ellos:

  • Susceptibilidad a enfermedades graves
  • Aumento de la presión arterial
  • Comer demasiado, o comer los alimentos equivocados
  • Cambios de humor
  • Comportamiento agresivo e impaciente
  • Baja autoestima

Si no dormimos lo suficiente, nuestra concentración y atención se desvía, lo que dificulta la recepción de información.

Cuando estamos privados de sueño, nuestras neuronas, sobrecargadas de trabajo, ya no pueden funcionar para coordinar la información adecuadamente y perdemos nuestra capacidad de acceder a la información previamente aprendida.